Puede ser que ocurra que en muchas ocasiones, para comenzar a complacer a alguien, nos quitemos aquellos calcetines aún a sabiendas, de que al quitartelos, comenzarán hacerte daño los zapatos.
Y empezamos con unos calcetines, y terminamos con máscaras intermitentes de algo que seguramente no te gusta.
Cambias el peinado, el color del pelo, de tus ojos, y poco a poco, hasta el color de tu aura.
Convertiéndote en alguien que no eres tú. Tán solo eres la transformación perfecta que ha querido hacer de ti otra persona.
A veces esa persona puede ser muy allegada, cómo por ejemplo tu madre.
En otras ocasiones no es tan cercana, pero igual de adictiva y molesta.
Odias que te digan que no le gusta tu elección, pero no puedes evitar hacerle caso.
Y pasan los años, es inevitable cambiar. Y es cuándo ahora te toca contestarte.
¿Eres tú? Enhorabuena si tu respuesta es sí.
Adelante, se tu mismo. Comienza de cero. Si tu respuesta es no.
En la vida nos diferenciamos unos de los otros por una cosa muy clara.
Los que tienen blog y los que no.
Es como una nueva tribu urbana, ves alguien pasar por tu lado con gafas de pasta y paseando un perro, con mirada al infinito y con una pequeña sonrisa y ya es casi inevitable pensar, - e mira! ese es un blogger!!
Y te quedas señalándolo con el dedo,como si de Eté te tratases cuándo gemía el tan famoso "mi casa".
Y te llegas a plantear cómo será tu vida ahora que has decidido a comenzar de cero. Ahora, que has decidido ser blogger.
¿Porque ser blogger cambiará mi vida no?
Es decir, yo ahora tendré más ventajas en la cola del super.
- ei, dejadme paso! ¡Soy blogger y tengo prisa!
Pues si es así no se cómo no soy blogger desde hace mucho tiempo.
¡Si es que hasta hay perros en la coctelera con su propio blog!
Me siento tan fuera de la onda. Pero ya no. Porque señoras y señores y perrunas y perrunos varios.
Me presento, soy nueva, y soy blogger.